viernes, 16 de abril de 2010

TRATAMIENTO DE LA HISTERIA (1)



Hablar de la histeria es hacerlo de los deseos insatisfechos, esa peculiar manera de posicionarse el sujeto frente a su verdad que corresponde con una estructuración clínica en el que interviene un mecanismo psíquico descubierto en el año 1895.
Desear se desean deseos. Por sujetos del lenguaje, todos poseemos la capacidad de hablar. Si el que habla es un sujeto deseante, es decir implicado en su vida cotidiana como protagonista, producirá efectos en la realidad que dicen de él.
En la clínica de la histeria se presenta un cortejo sintomático dramatizado e inconsciente para el propio sujeto. Es decir se dramatiza una historia en una personalidad disociada: hay una que no sabe del sexo (sexualidad reprimida) y hay otra que dramatiza el aspecto sexual disociado.
Ella no sólo representa la belleza, embelleciéndose para otros. Su padecimiento no es por fea, ella no padece de eso, sino que padece de que lo bello está fuera de ella. Lo bello en una histérica nunca puede estar asociado a lo genital y así el problema es con la belleza en el orden del deseo, es decir estético.
Ella seduce, dramatiza para atraer lo bello fuera de ella y lo bello que ella atrae con su seducción lo transforma en feo y lo rechaza con su frigidez. Lo que ella seduce y atrae del exterior generalmente es un hombre que quiere sexo.
Ella se identifica con el hombre y no para ser él, sino para buscar, como él, la mujer. Toda investigación sobre la histeria nos lleva a una investigación sobre la mujer.
La histeria transforma lo bello en feo, porque lo genital en ella es lo reprimido, lo feo, lo que le da asco por las mañanas, nauseas a media tarde, frigidez todo el día, problemas con la piel, cistitis después de una relación sexual, neuralgias que con nada se resuelven, anestesias y contracturas durante años, perturbaciones de la visión, vómitos persistentes y anorexia…Cualquier función humana puede afectarse en la histeria y cualquier parte del cuerpo puede resultar una zona histerógena, simbolizando un trauma psíquico. Así cualquier afecto que provoque los afectos penosos del miedo, la angustia, la vergüenza o el dolor psíquico puede actuar como tal trauma. La sobredeterminación del deseo pone en juego que el sujeto lo viva, lo utilice y se apropie de una u otra manera.
Podemos asegurar que, sea cual sea el síntoma del paciente, llegamos al terreno de la vida sexual. Conflictos psíquicos donde una representación (escena o experiencia sexual) intolerable para el sujeto, provocó una defensa del yo e induce la represión del material que desde entonces vive y actúa de manera inconsciente en el paciente.
Por ello todo tipo de tratamiento que se realice desde la razón, desde lo cognitivo perceptual, desde el consejo o pretende ser resuelto con medicación o consejos, está abocado fracaso terapéutico. Sólo el tratamiento que considere la existencia del mecanismo psíquico inconsciente y el método de la interpretación psicoanalítica, podrá resolver el síntoma que habla en el cuerpo y cuya escucha precisa la exquisita formación del terapeuta.
El histérico, la histérica son grandes deseantes, pero lo que verdadera-mente desea es que su deseo no se pueda satisfacer, es decir, que no deje marcas en la realidad. El deseo humano no tiene objeto, es imposible colmarlo, es errático, se desliza. Y sólo la interpretación produce el deseo. Llegamos a decir que la interpretación es el deseo, y eso permite transformar lo real, dejando marcas en la realidad. Estado de verdad el de la histeria, donde el paciente no se da cuenta, ni recuerda qué verdad dijo (posición femenina frente a la verdad) estructuración clínica que denominamos histeria.
Aceptan pequeños cambios, siempre y cuando no suponga, el resultado de su desear, una transformación de su vida cotidiana, para poder seguir aquejando la queja que impida cualquier tipo de acción y sean los recuerdos, las reminiscencias alucinatorias las que producen los síntomas. Alucinaciones donde no hay diferencia entre lo que pasó (en la infancia) y lo que recuerdo de lo que pasó (en el presente)
Hablar de los fenómenos histéricos es hablar de la mujer, ya que si bien ella se identifica con los hombres, no es tanto para ser como ellos, sino para buscar, como un él, a la mujer. Trabajar, investigar el tema de la histeria, nos ubica directamente en la cuestión de la mujer.

Dr. Carlos Fernández Del Ganso
Médico Psicoanalísta
* Cuadro: La Habitación (Matisse)

5 comentarios:

  1. ¿Hablar de los fenómenos histéricos es hablar de la mujer, ya que si bien ella se identifica con los hombres, no es tanto para ser como ellos?
    jajaja gay reprimido

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    1. Por qué no te pones a estudiar PSICOLOGÍA y luego hablamos ok???

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