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viernes, 16 de octubre de 2015

CELOS Y ENVIDIA


LOS CELOS Y LA ENVIDIA


Reconocer que se pueden “sentir” celos, habla de la implicación del sujeto en lo que le pasa, dice de un grado de salud, más difícil aún es reconocer que uno se siente envidioso. Y ambos: celos y envidia son vertientes de cuestiones sociales por un lado y psíquicas por otro. Posibles de ser analizadas.
El celoso es más social que el envidioso, ya que el celoso, se siente excluido de una escena en la que le gustaría participar. El celoso, desea lo que otro está mirando, desea un deseo de otro; mientras que el envidioso, no desea lo que el otro consiguió, sino que solo quiere romperlo. El envidioso no quiere el coche del vecino, solo rayarlo.
El celoso reconoce la existencia de otro semejante con el que algo quiere, el envidioso quiere que el otro no tenga. En los celos siempre hay tres personajes como mínimo, en la envidia sólo hay uno (por ello es más primitiva y anterior que los celos)
Los celos y la envidia, señalan la doble carencia constitutiva del sujeto, esa imperfección que lo constituye como humano por nacer de padre y madre, seres sexuados (es decir celulares) por ende mortales como él, con lo cual también morirá.
Y llegar a la vida (cuando ya había vida para otros) es decir nacer anticipado por algo que permitió no solo que naciera y creciera, también apropiarme de lo que otros humanos antes de “uno” hicieron, llegar a la vida y aceptar ser un privilegiado que puede heredar no es fácil de aceptar. Los abogados lo ven en las dificultades que existen para resolver muchas herencias.
Dice el refrán “de bien nacidos es ser agradecidos”. Me puedo beneficiar de lo que trabajaron otros que sin conocerme construyeron: calles, universidades, puentes, teléfonos, objetos libros… que permiten un mejor aterrizaje en la vida.
Los especialistas sabemos que hay cierta tendencia social a reprimir la sexualidad en aras de aumentar la producción social de preservar la estructura monogámica de la familia nuclear, cuyo origen se fundamente en el pasaje del feudalismo al capitalismo. Con el pasaje del trabajo artesanal al asalariado, la máquina permitió la obtención de la plusvalía y en consecuencia la posibilidad de acumular capital. Y la acumulación sin distribución adecuada siempre trae problemas.
El gran problema de los celos, no es “sentirlos” sino pensar que se pueden “tener”, es decir que se puede tener al “otro”, al semejante, al cónyuge, al compañero. Y conviene saber que lo que despierta los celos, no son las personas, son frases, son palabras pronunciadas que señalan lugares de los cuales nos sentimos excluidos y en los que nos gustaría participar.
Todo conocimiento humano tiene su frente en la dialéctica de los celos, es decir se constituye el yo del sujeto a la vez que el otro semejante. Mientras va descubriendo su propio cuerpo, la imagen del otro le anticipa. De modo que decimos que los humanos nacemos perdiendo doblemente: frente a las imágenes y frente a las palabras. Cuando crecemos iremos construyendo con el lenguaje, a través de las palabras, nuestras propia imágenes, que son en todos los casos lo privado.
La familia monogámica se constituye para establecer las leyes de la herencia de bienes materiales, pero hay cuestiones que no controla el sexo, por ejemplo el dinero tiene sus propias leyes, de modo que cuando es el dinero el que dice como debe ser gastado, es decir pone su nombre y apellidos a las cosas (por ejemplo veinte euros para libros), hablamos del dinero como equivalente general (donde con dinero se puede comprar hasta dinero) pero a veces el sujeto no acepta las leyes del dinero y quiere manejarlo él, como “cree” manejar otras cuestiones de su vida, ahí suele ocurrir que maneja el dinero como equivalente simbólico, es decir como lo que alguna vez hizo en la fase anal, de su constitución psíquica, con la caca: retenerla, acumularla, expulsarla, regalarla. La envidia se cura con trabajo y admirando en el otro sus logros. Los celos son deseos a los que puedo poner palabras, y entonces se transforman en otra cosa.


Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico- Psicoanalista

Teléfono: 918830213 – 676242844

lunes, 15 de junio de 2015

TERAPIA DE PAREJA


(y 3)
EL DESEO DE VIVIR PRODUCE LA VIDA.

Del mismo modo, podemos decir que sin deseo, acontece la muerte, cuando el sujeto deja de desear (motor de la vida) enferma y si se mantiene en esa actitud puede morir, explicación para algunas dolencias como la Depresión, de la que algunos pacientes se curan y otros vuelven a recaer periódicamente, por no aceptar la doble carencia constitutiva y estructural humana (nacer de humanos y ser mortales).
Cuando se suspende el deseo, viene la muerte lo que no quiere decir que si se desea viene la felicidad, lo que adviene, si se produce es el goce. Goce que hace que todo sea distinto: lo que parecía negro, sea gris y lo monotemático tenga color.
En cuanto al sufrimiento, al dolor del sujeto, como siempre está incluido en lo que pasa, decimos que en el sufrir siempre está implicado el sujeto de alguna manera. Es frecuente observar en consulta que el paciente se decepciona cuando lo que consigue, (aunque sea importante) no coincide con lo que desea previamente. Pudiendo incluso producirse una melancólica (grave enfermedad). La decepción es el desencuentro con esa tendencia a la completad y perfección del sujeto. La media naranja no existe.


Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico- Psicoanalista

Teléfono: 918830213 – 676242844

viernes, 12 de junio de 2015

TERAPIA DE PAREJA

(2)
QUIEN TIENE LÍMITES, EXISTE.

De modo que la tendencia exclusiva al placer inmediato, es una alucinación (una fantasía) que no produce efectos sociales. El sujeto psíquico lo es si a su vez es sujeto social. Son los productos, los efectos producidos en la realidad, los que dan cuenta del sujeto. Sigmund Freud, escribió que un sujeto sano es aquel capaz de amar y trabajar.
Entonces una cuestión es la felicidad, como argucia del sistema capitalista, el placer sin temporalidad necesaria del proceso de trabajo y otra muy distinta es el goce, producto del deseo y del trabajo.
“Lo instintivo” es del orden de lo animal, de lo primario, esa tendencia a un estado de Nirvana, esa ilusión de haber conseguido, haber llegado, ya de poseer, lo que ignora y niega lo mortal, finito y caduco del sujeto. Sin embargo “lo pulsional” incluye no sólo al principio de placer, sino también el principio de realidad, de modo que como el deseo no tiene objeto, como le sirve cualquier objeto, le permite al sujeto seguir deseando, seguir buscando, seguir viviendo.

(continuará)

Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico- Psicoanalista
Teléfono: 918830213 – 676242844


lunes, 8 de junio de 2015

TERAPIA DE PAREJA


(1)

EL PLACER, EL GOCE Y EL SUFRIMIENTO


Todas las parejas son singulares e impares, por eso es que posible la mejoría desde la primera entrevista.
La felicidad es una argucia del sistema capitalista, el goce es una posibilidad del trabajo humano y en el sufrimiento siempre está implicado el sujeto. Nos dice el Dr. Miguel Oscar Menassa: “Ninguna sexualidad es mala o buena, es lo que se dice de ella”. Y poder hablar de uno mismo, en psicoanálisis, permite poder discernir: sueño, fantasía y realidad que actúan en toda impotencia, frigidez, problemas de pareja e inhibiciones.
Escribió el poeta cubano José Martí: “La felicidad sólo puede encontrarse en el camino del trabajo”. Quiere decir que sólo después se produce el deseo, lo humano por excelencia, ya que desear, deseamos todos lo mismo. ¿Y en qué nos diferenciamos? En las distintas maneras de renuncia, de postergación, de trabajo para conseguir lo deseado. En el sujeto psíquico hay una ley, un principio, el Principio de Placer, que le impone al sujeto, la tendencia a conseguir lo que fantasea del orden de la necesidad (sin realizar trabajo alguno) es una tendencia a lo inanimado, a un estado de tensión cero, a evitar cualquier displacer o cualquier aplazamiento que la vida, la realidad le imponga.
Si solo existiera este principio, el sujeto alucinaría comer y esperaría, sin mediar actividad humana alguna, que se realizara “lo deseado”. Afortunadamente el aparato psíquico, le impone al sujeto,  para su correcto funcionamiento el Principio de Realidad, una instancia que señala los límites, la ley humana que trabaja para que se pueda producir el deseo. Es decir no hay deseo de estudiar, de trabajar; sino que es estudiando, trabajando que se produce el deseo por leer, por trabajar.

(continuará)

Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico- Psicoanalista

Teléfono: 918830213 – 676242844

viernes, 8 de mayo de 2015

PROBLEMAS FAMILIARES Y DE PAREJA


( y 3 )

Continuando con el texto íntegro del doctor Sigmund Freud, publicado hace cien años y de total vigencia:
“Poco después, cuando el niño llega a conocer las múltiples vinculaciones sexuales entre el padre y la madre, cuando comprende que pater Semper incertus est, mientras que la madres es certissima, la novela familiar experimente una restricción peculiar: se limita en adelante a exaltar al padre, pero ya no duda del origen materno, aceptándolo como algo inalterable. Esta segunda fase (sexual) de la novela familiar es sustentada asimismo por otra motivación que falta en la primera fase (asexual). Con el conocimiento de los procesos sexuales surge en el niño la tendencia a imaginarse situaciones y relaciones  eróticas, tendencia que es impulsada por el deseo de colocar a la madre – objeto de la más intensa curiosidad sexual – en situaciones de secreta infidelidad y de relaciones amorosas ocultas. De tal modo aquellas primeras fantasías, en cierto modo asexuales, se ponen a la altura de los nuevos conocimientos adquiridos.
Además, el tema de la venganza y de la ley del talión, que en la fase anterior ocupaba el primer plano, reaparece también aquí. Por regla general, estos niños neuróticos son precisamente aquellos que fueron castigados por sus padres para corregir sus hábitos sexuales y que ahora se vengan de ellos mediante tales fantasías.
Los hermanos menores son los que más particularmente tienden a utilizar estas creaciones imaginativas para privar a los hermanos mayores de sus prerrogativas (igual que sucede en las intrigas históricas) y a menudo no vacilan en adjudicar a la madre tantas relaciones amorosas como competidores fraternos encuentran. Puede darse entonces una interesante versión de esta novela familiar, en la cual su protagonista y autor vuelve a reclamar la legitimidad para sí mismo, mientras que elimina a los hermanos y hermanas, proclamándolos ilegítimos. Otros intereses particulares puede orientar asimismo la novela familiar cuya múltiples facetas y cuya vasta aplicabilidad la tornan accesible a toda clase de tendencias. Así, por ejemplo, el pequeño fantaseador puede eliminar la prohibitiva relación de parentesco con una hermana a la Cajal se siente sexualmente atraído.
Quien se sienta inclinado a apartarse con horror de esta depravación del alma infantil, y aún esté tentado de negar que tales cosas sean posibles, habrá de tener en cuenta que todas estas obras de ficción, aparentemente tan plenas de hostilidad, no son en realidad tan malévolas, y hasta conservan, bajo tenue disfraz, todo el primitivo afecto del niño por sus padres. La infidelidad y la ingratitud son sólo aparentes, pues si se examina en detalle la más común de estas fantasías novelescas, es decir, la sustitución de ambos padres, o sólo del padre, por personajes más encumbrados, se advertirá que todos estos nuevos padres aristocráticos están provistos de atributos derivados exclusivamente de recuerdos reales de los verdaderos y humildes padres, de modo que en realidad el niño no elimina al padre, sino que lo exalta. Más aún: todo ese esfuerzo por reemplazar al padre real con uno superior es sólo la expresión de la añoranza que el niño siente por aquel feliz tiempo pasado, cuando su padre el parecía el más noble y fuerte de los hombres, y su madre, la más amorosa y bella mujer. Del padre que ahora conoce se aparta hacia aquel en quien creyó durante los primeros años de la infancia; su fantasía no es, en el fondo, sino la expresión de su pesar por haber perdido esos días tan felices. Así, en estas fantasías vuelve a recuperar su plena vigencia la sobrevaloración que caracteriza los primeros años de la infancia. El estudio de los sueños ofrece una interesante contribución a dicho tema, pues su interpretación enseña que, incluso en años avanzados, cuando en un sueño aparecen las figuras encumbradas del emperador y de la emperatriz, ellas representan siempre al padre y a la madre del soñante. De donde la sobrevaloración infantil de los padres subsiste asimismo en los sueños de los adultos normales”.

Dr. Carlos Fernández del Ganso
Medico-Psicoanalista
Tel. 918830213 – 676242844



viernes, 28 de noviembre de 2014

PSICOANÁLISIS Y EDUCACIÓN


 NO HAY CRECIMIENTO SIN FUNCIÓN POÉTICA

Nuestras mejores virtudes han nacido en calidad de reacciones y sublimaciones, sobre el terreno de las peores disposiciones.
Una educación basada en los conocimientos psicoanalíticos puede constituir la mejor profilaxis individual de las neurosis, ya que sabemos que los síntomas mórbidos muchas veces no son sino formaciones sustitutivas de tendencias perniciosas, es decir, inútiles, y que las condiciones genéticas de esos síntomas se establecen en los años infantiles y juveniles (precisamente en la época durante la cual el ser humano es objeto de la educación) ya se expresen dichas enfermedades en la juventud o en épocas posteriores de la vida.
El pedagogo trabaja con un material plástico, accesible a cualquier impresión y deberá imponerse el compromiso de no plasmar la joven vida psíquica de acuerdo con sus propios ideales personales, sino más bien ajustándose a las disposiciones y posibilidades particulares de la educación.
Debemos recordar que los pactos de amor, en cuanto tal, no existen; lo que existe son los pactos que se pueden constatar porque hay un orden significante ya que la ley del lenguaje siempre es previa.
Si los adultos nos cuestionáramos, qué fue de nuestra época colegial, qué pensábamos de nuestros profesores, qué relación de amor y odio (ambivalencia afectiva) recaían como modelos en los docentes de aquella tan lejana o cercana época, podríamos pensar la educación de una manera diferente.
En los primeros seis años de la infancia, el pequeño ser humano ha fijado de una vez por todas la forma y el tono afectivo de sus relaciones con los individuos del propio sexo y del otro, y a partir de ese momento podrá desarrollarlas y orientarlas en distintos sentidos, pero ya no logrará abandonarlas. Las personas a las que ha fijado con tal intensidad en esa época son sus padres y hermanos. Las posteriores relaciones asumen a modo de herencia afectiva, estas identificaciones, siendo la imagen del padre, tal vez la de mayor importancia. Padre que pasa de ser una figura ideal a imitar, alguien a quien posteriormente se tiende a destruir al comprobar que no es un ser omnipotente y todo-sapiencia como en un principio le atribuimos.
Los profesores pasan a ocupar esa función, ese lugar del padre, ante el cual se transfieren esos sentimientos ambivalentes de amor y odio. Y si preguntan ¿qué hacer? rescataría de la poesía como objeto de conocimiento qué:

“El camino de la poesía cruza todos los caminos, no habrá crecimiento humano sin la función poética”. “Vivimos como está escrito”. “Si es posible el poema es posible la vida”. Estudiar psicoanálisis le puede ayudar al docente que hay en ti y el tratamiento psicoanalítico no es ninguna necesidad, es un instrumento de precisión para medir la vida y, si se usa para eso, es eficaz y barato. 

Dr. Carlos Fernández del Ganso
Del texto "Psicoanálisis  y Educación"
www.carlosfernandezdelganso.com

viernes, 10 de octubre de 2014

PSICOANÁLISIS Y EDUCACIÓN


REITERAR EN LA EDUCACIÓN ES RENTABLE

         Articular las prácticas que trabajan la salud y la educación, como el psicoanálisis y el magisterio, al igual que las cosas grandes se hace a través de los años. “Querer hacer todos los días algo diferente, es muy juvenil, poco práctico y no permite enamorarse de nada. Un estilo necesita que algo se repita”, así nos dice la poesía de Miguel Oscar Menassa y nos muestran los poetas.
         Reiterar es educar. Un sujeto deseante es aquel que muestra su implicación y cómo lo que se desea son deseos, sólo si toleramos la presencia de otro deseante, es decir si podemos escuchar, hablar, leer, escribir, trabajar y amar, se podrá crecer.
         La educación  es un proceso grupal y como máquina productora de sujetos,  acontece en presencia de cada integrante lo semejante y lo diferente en las producciones que darán cuenta de cada sujeto. Reconocer que nunca fuimos perfectos ni completos es un saber, por eso cuanto más se estudia, más se reconoce lo que aún desconocemos.
         El sujeto psíquico, el que acepta que los procesos del pensamiento suceden a nivel inconsciente:  que la memoria es pulsional, que sin el trabajo de la repetición y sin la implicación del lector transformándose no hay saber; el que reconoce que sin maestro no hay discípulo, siendo el discípulo el que tiene que tomarse el trabajo de construir un maestro, ese sujeto es un habitante del siglo XXI. No es fácil.
         Sigmund  Freud es un científico y el psicoanálisis una ciencia, podemos decir que Freud es un maestro que hasta el final de su vida se mantuvo como estudioso, es decir, antes de escribir, leía, contrastaba y anotaba todo lo referente al tema de estudio (tiempo de investigación) y posteriormente escribía teniendo en cuenta al lector desde la función  poética (tiempo de exposición). Y cuando le preguntaron que era para él un hombre sano, respondió aquel que sea capaz de trabajar y amar.
         Tiempos diferentes el de investigación y el de exposición en la escritura base material de las ciencias. Así podemos realizar una lectura productiva, es decir podemos leer e interpretar con el psicoanálisis otras disciplinas, ya que el método científico que produjo Freud, como superestructura, permitió descubrir las leyes del lenguaje que legislan otras estructuras de investigación en las que hay sujeto de la lectura. Por ejemplo el método psicoanalítico puede leer e interpretar al sujeto de las matemáticas, de la física, de la lingüística…
         Tiene esa peculiaridad el descubrimiento freudiano, al producir ese sujeto psíquico y social (doble y dividido para siempre en un Sistema Inconsciente y un Sistema Preconsciente-Conciencia). Sujeto psíquico y social de manera simultanea en cada acto, en cualquier actividad cotidiana y también en el aprendizaje, tanto para los alumnos como para el profesorado y los padres.

         Del texto “Psicoanálisis y Educación”

         Dr. Carlos Fernández del Ganso




viernes, 3 de octubre de 2014

PSICOANÁLISIS Y EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN ES GRUPAL


            En el proceso de aprendizaje se trata de ¿enseñar o dejar aprender? Educar es una tarea imposible en el sentido de que siempre hay que tener en cuenta al sujeto de la experiencia, en este caso al que decidió posicionarse como alumno. Es cierto que el educador desempeña una función imprescindible (ya qua nadie nace sabiendo y solos nada podemos). En todo aprendizaje el que enseña algo aprende y el que aprende algo enseña. El lenguaje no tiene dueño ni esclavos, todos tenemos el derecho a ser usuarios en el campo del lenguaje, de la función en la palabra.
Partiendo de poesía (histórico instrumento de conocimiento) y del psicoanálisis (científico método en la producción de saber), sabemos que ley, límites y crecimiento hay para todos, aunque sabemos que algunos no podrán, alguno nunca querrá. Hay cuestiones que no tienen arreglo y debemos admitir que eso es un límite. Así como la ignorancia es una pasión del ser, el amor y el odio también son pasiones cuya dimensión puede devolvernos la poesía e interpretar el psicoanálisis.
Heredar todos hemos heredado (el lenguaje, una familia, una ciudad iluminada, bibliotecas, estadios deportivos…) pero no alcanza con haber heredado. Sin el trabajo permanente de hacer propio lo ya heredado, sin el trabajo de hacernos sujetos hablantes y deseantes, psíquicos y sociales, sin ese proceso humano por excelencia, difícilmente se ingresa en lo que denominamos proceso de educación.
No se puede ser puro símbolo, ni sólo carne, no se puede abandonar lo biológico que nos acompaña desde el nacimiento por proceder de padre y madre. la especie siempre está presente, no se puede educar lo animal, se puede domesticar.
Lo que se puede es dejar huellas, marcas indelebles de la presencia de un sujeto para otros que vendrán, ya que el símbolo es previo a todo lo real y la realidad es metáfora de todo lo posible. Un ejemplo: gracias a las metafísicas se produjo, entre otras cosas, la fórmula de la velocidad y gracias a la física, se inventó la máquina herramienta y la producción en serie.  Y gracias a otros pensadores y científicos, en la actualidad disponemos unas expectativas de vida, salud y educación diferentes.
En el mismo planeta habitan pensamientos con elevada carga de prejuicios o una moral individualista convive con ideologías grupales. Hasta la ignorancia es docta, si el que escucha conoce la existencia de conceptos teóricos como el Inconsciente.
Y no consiste sólo en acceder al saber o al conocimiento (cuestiones que son diferentes) sino de saber qué sujeto es el que accede, de modo que si el que lo realiza lo hace como trabajo de apropiación de algo “ya hecho” ya realizado, será una cosa, pero si el que accede “se tiene que hacer”, es decir algo se debe transformar para apropiarse será otra cuestión, que conlleva una complejidad. Nadie dice que sea fácil crecer, en un mundo donde casi nadie tolera a casi nadie, en un mundo donde un desacuerdo se pretende resolverlo bélicamente. Estudiar, aprender y crecer, implica todos los casos al sujeto en una red social, significante, productiva y estética.

(continuará)

Del texto “Psicoanálisis y educación”
Dr. Carlos Fernández

viernes, 26 de septiembre de 2014

PSICOANÁLISIS Y EDUCACIÓN


EL TIEMPO DEL ESTUDIO SE PRODUCE

El tiempo del estudio se produce. En la formación humana no hay acumulación de datos o conocimientos, hay articulación de significantes que producen un saber. Y por las características del aparato psíquico, donde acontece este proceso de aprendizaje, la conciencia a través de los órganos de la percepción, recibe una información que no puede almacenar, pasando a otra instancia que recibe estas huellas verbales a la que llamamos memoria. La memoria organiza por afinidad, temporalidad y repetición lo significante de cada tema. Esta operación se realiza de manera inconsciente, actuando mecanismos psíquicos como: la condensación, el desplazamiento, la puesta en escena, la elaboración secundaria, las resistencias… Siendo de todos ellos el mecanismo de la Represión el fundante del pensamiento, los afectos, los sueños, los síntomas, los lapsus, el humor, los actos fallidos y también los olvidos, los actos fallidos y los recuerdos, tan importantes en la educación.
El aprendizaje se produce (no es innato o natural o previo) con trabajo cuando acontece una articulación significante de conceptos, es decir el sujeto de la experiencia, el estudiante está implicado en la operación del aprendizaje. Y como solos nada podemos, también forman parte del proceso educativo: los educadores, los padres, los familiares, los médicos, los periodistas, los políticos…
En el proceso de aprendizaje se trata de ¿enseñar o dejar aprender? Educar es una tarea imposible en el sentido de que siempre hay que tener en cuenta al sujeto de la experiencia, en este caso al educando que decidió posicionarse como alumno. Es cierto que el educador desempeña una función imprescindible (ya que nadie nace sabiendo y solos nada podemos). En todo aprendizaje el que enseña algo aprende y el que aprende algo enseña. El lenguaje no tiene dueño ni esclavos, todos tenemos el derecho a ser usuarios en el campo del lenguaje, de la función de la palabra.
Partiendo de la poesía (histórico instrumento de conocimiento) y el psicoanálisis (científico método en la producción de saber), sabemos que humana-mente se puede aprender a aprehender.
(continuará)

Del texto “Psicoanálisis y educación”
Dr. Carlos Fernández

martes, 17 de julio de 2012

EL HOMBRE CUMPLE AÑOS

SI TE ESCRIBO DE NOCHE




Si la noche escribe

una mujer enciende el paño estrellado de la negritud.

Si la noche enciende su lumbre

un hombre se enamora en las ascuas del resplandor.

Si la perniciosa melodía del castigo y perdón entrase por la puerta,

ábranse las ventanas y fluya el surfactante alveolo.

Si la sombra le habla al cuerpo del pasado aplauso sin golpearse en la frente

dude del azogue sin espejo.

Si al sentarte a comer paga el pato el mismo adverbio

¡revisar la carta del menú!

Si amanece en tus ojos despiertos la negra toga

y la jurisprudencia protagoniza el destino, díctese por escrito la resolución.

Si la bolsa no termina de caer, del cielo, en tus brazos

repleta de violetas o verdes brotes de infierno,

sea amarillo el futuro imperio del papel moneda doscientas veces leído.

Si acuñado en madera de disciplina, brotan a tu vera hermosas trenzas,

durante cien edades distintas, debe ser fértil la tierra del trabajo

con su finca de letras, aromas y colores.

Si la realidad, que nunca existe, domeñando la libertad del verbo

te regala la salvación…sonríe y continúa leyendo:

“el concepto no soporta la inalterabilidad de las definiciones”.



Carlos Fernández