LA POLÍTICA SANITARIA ACTUAL NO ES SALUDABLE
Cuando de la técnica se “pretende” desprender el método terapéutico no se está haciendo medicina, equivocando la teoría científica con nociones imaginarias.
No es la ciencia la que debe acercarse al usuario, sino “el interesado” el que debe ser trabajado por la articulación de los conceptos científicos, transformándose en científico y/o profesional de la salud. Y ahora sí, el médico podrá poner en relación a la medicina con el paciente para tratar la dolencia del enfermo.
Dicho de otra manera: que la investigación proceda de los laboratorios de la gran industria farmacéutica, no significa que la cosmética, la bioquímica, la biología, la biofísica o la bioestadística puedan dirigir la deontología médica, cuya praxis debe ser puesta en escena por profesionales sanitarios debidamente coordinados.
¿Se imaginan que la educación la dirigieran las editoriales indicando qué libros leer y a qué edades debe impartirse?. O, que sea cultura aquello que publican los medios de difusión. ¿Se lo pueden imaginar?
Estas pinceladas no pretenden abordar el cuadro completo y complejo de la política sanitaria española, pero señalan algunos obstáculos en la inexistente producción de salud así como en el tratamiento más político que médico de la enfermedad.
Elijo tres situaciones paradigmáticas, insisto, son pinceladas de lo que sucede en la actual política sanitaria española, por ende los datos que figuran en nuestras manos son confidenciales. Empecemos para desplegar los ejemplos clínicos por el Hospital Universitario de una gran ciudad, otro corresponde a la Clínica privada de una pequeña población y el tercero es el Centro Ambulatorio de Salud en un barrio obrero.
Los pacientes presentan sintomatología muy diferente: el primer caso presenta cierta urgencia oftalmológica por tratarse del Desprendimiento de retina en un anciano; el siguiente es una enferma que diagnosticada de Fibromialgia no presenta mejoría tras varios años de tratamiento, siendo el tercer ejemplo un joven varón con el juicio clínico y tratamiento de Esquizofrenia Paranoide que solicita psicoterapia.
Rescatamos la coincidencia en casos tan dispares atendidos por facultativos en diferentes centros, siendo lo que motiva el presente escrito, la repetición sintomática de una política sanitaria que: encargada de la enfermedad, descuida la salud de los profesionales, con lo que se pone en riesgo el tratamiento de los pacientes, a pesar del alto nivel profesional del cuadro facultativo.
Lo mejor de nuestros diferentes centros de salud son los trabajadores. No podemos decir lo mismo de nuestros gobernantes.
La salud es una producción, también, para los propios profesionales.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
Se publicarán textos de psicoanálisis, medicina, poesía, cultura .... Podremos leer los autores fundamentales, en algunos casos fundadores, de estas disciplinas: Freud, Marx, Lacan, Einstein, Hegel, Menassa, los poetas .... www.carlosfernandezdelganso.com
miércoles, 25 de julio de 2012
martes, 17 de julio de 2012
EL HOMBRE CUMPLE AÑOS
SI TE ESCRIBO DE NOCHE
Si la noche escribe
una mujer enciende el paño estrellado de la negritud.
Si la noche enciende su lumbre
un hombre se enamora en las ascuas del resplandor.
Si la perniciosa melodía del castigo y perdón entrase por la puerta,
ábranse las ventanas y fluya el surfactante alveolo.
Si la sombra le habla al cuerpo del pasado aplauso sin golpearse en la frente
dude del azogue sin espejo.
Si al sentarte a comer paga el pato el mismo adverbio
¡revisar la carta del menú!
Si amanece en tus ojos despiertos la negra toga
y la jurisprudencia protagoniza el destino, díctese por escrito la resolución.
Si la bolsa no termina de caer, del cielo, en tus brazos
repleta de violetas o verdes brotes de infierno,
sea amarillo el futuro imperio del papel moneda doscientas veces leído.
Si acuñado en madera de disciplina, brotan a tu vera hermosas trenzas,
durante cien edades distintas, debe ser fértil la tierra del trabajo
con su finca de letras, aromas y colores.
Si la realidad, que nunca existe, domeñando la libertad del verbo
te regala la salvación…sonríe y continúa leyendo:
“el concepto no soporta la inalterabilidad de las definiciones”.
Carlos Fernández
Si la noche escribe
una mujer enciende el paño estrellado de la negritud.
Si la noche enciende su lumbre
un hombre se enamora en las ascuas del resplandor.
Si la perniciosa melodía del castigo y perdón entrase por la puerta,
ábranse las ventanas y fluya el surfactante alveolo.
Si la sombra le habla al cuerpo del pasado aplauso sin golpearse en la frente
dude del azogue sin espejo.
Si al sentarte a comer paga el pato el mismo adverbio
¡revisar la carta del menú!
Si amanece en tus ojos despiertos la negra toga
y la jurisprudencia protagoniza el destino, díctese por escrito la resolución.
Si la bolsa no termina de caer, del cielo, en tus brazos
repleta de violetas o verdes brotes de infierno,
sea amarillo el futuro imperio del papel moneda doscientas veces leído.
Si acuñado en madera de disciplina, brotan a tu vera hermosas trenzas,
durante cien edades distintas, debe ser fértil la tierra del trabajo
con su finca de letras, aromas y colores.
Si la realidad, que nunca existe, domeñando la libertad del verbo
te regala la salvación…sonríe y continúa leyendo:
“el concepto no soporta la inalterabilidad de las definiciones”.
Carlos Fernández
lunes, 7 de mayo de 2012
LOS CUIDADORES DE ENFERMOS
EL FAMILIAR “ENFERMERO”
Atender a un enfermo requiere una preparación cualificada y, cuando se precisa la presencia de un familiar en el tratamiento de ciertas enfermedades invalidantes, recae en el “acompañante-auxiliar” una función que puede dañar la singular relación de parentesco. Es un hecho que la asistencia prolongada (meses o años) en cualquier afección cuyo desenlace no conlleva mejoría alguna, puede socavar el particular vínculo entre el asistido y el asistente.
Y más allá de la complejidad de cada caso y la política sanitaria que asesora a los familiares poniendo los medios posibles a su alcance, además de todo el apoyo de amigos, sabemos que la implicación de algunos familiares en el cuidado personal del enfermo, repercute sobre el estado anímico del “enfermero”.
La persona cuyo pensamiento se haya absorbido, durante largos periodos de tiempo, por los mil y un cuidado que impone ésta tarea terapéutica, se habitúa en primer lugar a “reprimir” todas las manifestaciones de su propia emoción, y además aparta la atención de todas sus impresiones personales, alegando falta de tiempo y energía para lo más cotidiano.
De este modo “almacena el enfermero” una multitud de impresiones susceptibles de afecto, apenas percibido por su razón, pero sí por el corazón inconsciente y sistema de defensa del cuidador. Se crea así un caldo de cultivo (emociones censuradas, sentimientos parentizados y conversaciones reprimidas) que sin la elaboración adecuada por vía psíquica, pueden alcanzar una resolución somática o rebosamiento psíquico, afectándose en ambas circunstancias tanto la salud física como la psíquica del cuidador.
Si el enfermo sana, queda todo este material desvalorizado; pero si muere puede sobrevenir un periodo de tristeza y duelo, durante el cual sólo aquello que se relaciona con el desaparecido posee un valor para el superviviente. Entonces llega la hora de las impresiones retenidas, que esperan una derivación, y después de un intervalo de agotamiento puede surgir en el familiar, que atendió a pie de cama al enfermo, una dolencia o sensación de bienestar injusto.
Bien cierto es que ninguna de estas afecciones presenta, una relación casual ni causal, con la dolencia del ser querido. Pudiéndose afirmar que situaciones similares o en aquellos casos que fueron atendidos por varios familiares turnándose en la función, puede alguno de ellos ser más susceptible que otro, presentando una tolerancia diferente al dolor, la angustia y la culpa como límites del cuerpo y la mente que son.
Ya la medicina antigua procuraba lugares y acompañantes para los enfermos que se han ido perfeccionando, así como los medios empleados en la terapéutica, pero no es hasta principios del siglo XX cuando el psicoanálisis descubre la relación del sujeto con aquello que le sucede. En todo sufrimiento y en cada placer el sujeto está implicado, se dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Otro ejemplo encontramos en el sentimiento de culpa inconsciente (diferente de la culpa consciente o remordimiento) como ambivalencia afectiva de amor y odio en el proceso civilizador de todo Complejo de Edipo.
Culpa inconsciente que se caracteriza por la necesidad de castigo (inconsciente) que pide el implicado para amortiguar los malos pensamientos y deseos de muerte que pueden acompañar a los familiares que atienden a enfermos durante años.
Y no hay acuerdo posible universal sobre lo familiar, no hay concordancia, no existe armonía entre dicho y hecho, no hay media naranja, de ahí la infinidad de dioses que se construyó la humanidad y la imposible relación simétrica de cada amante con lo amado.
Dr. Carlos Fernández
www.carlosfernandezdelganso.com
Atender a un enfermo requiere una preparación cualificada y, cuando se precisa la presencia de un familiar en el tratamiento de ciertas enfermedades invalidantes, recae en el “acompañante-auxiliar” una función que puede dañar la singular relación de parentesco. Es un hecho que la asistencia prolongada (meses o años) en cualquier afección cuyo desenlace no conlleva mejoría alguna, puede socavar el particular vínculo entre el asistido y el asistente.
Y más allá de la complejidad de cada caso y la política sanitaria que asesora a los familiares poniendo los medios posibles a su alcance, además de todo el apoyo de amigos, sabemos que la implicación de algunos familiares en el cuidado personal del enfermo, repercute sobre el estado anímico del “enfermero”.
La persona cuyo pensamiento se haya absorbido, durante largos periodos de tiempo, por los mil y un cuidado que impone ésta tarea terapéutica, se habitúa en primer lugar a “reprimir” todas las manifestaciones de su propia emoción, y además aparta la atención de todas sus impresiones personales, alegando falta de tiempo y energía para lo más cotidiano.
De este modo “almacena el enfermero” una multitud de impresiones susceptibles de afecto, apenas percibido por su razón, pero sí por el corazón inconsciente y sistema de defensa del cuidador. Se crea así un caldo de cultivo (emociones censuradas, sentimientos parentizados y conversaciones reprimidas) que sin la elaboración adecuada por vía psíquica, pueden alcanzar una resolución somática o rebosamiento psíquico, afectándose en ambas circunstancias tanto la salud física como la psíquica del cuidador.
Si el enfermo sana, queda todo este material desvalorizado; pero si muere puede sobrevenir un periodo de tristeza y duelo, durante el cual sólo aquello que se relaciona con el desaparecido posee un valor para el superviviente. Entonces llega la hora de las impresiones retenidas, que esperan una derivación, y después de un intervalo de agotamiento puede surgir en el familiar, que atendió a pie de cama al enfermo, una dolencia o sensación de bienestar injusto.
Bien cierto es que ninguna de estas afecciones presenta, una relación casual ni causal, con la dolencia del ser querido. Pudiéndose afirmar que situaciones similares o en aquellos casos que fueron atendidos por varios familiares turnándose en la función, puede alguno de ellos ser más susceptible que otro, presentando una tolerancia diferente al dolor, la angustia y la culpa como límites del cuerpo y la mente que son.
Ya la medicina antigua procuraba lugares y acompañantes para los enfermos que se han ido perfeccionando, así como los medios empleados en la terapéutica, pero no es hasta principios del siglo XX cuando el psicoanálisis descubre la relación del sujeto con aquello que le sucede. En todo sufrimiento y en cada placer el sujeto está implicado, se dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Otro ejemplo encontramos en el sentimiento de culpa inconsciente (diferente de la culpa consciente o remordimiento) como ambivalencia afectiva de amor y odio en el proceso civilizador de todo Complejo de Edipo.
Culpa inconsciente que se caracteriza por la necesidad de castigo (inconsciente) que pide el implicado para amortiguar los malos pensamientos y deseos de muerte que pueden acompañar a los familiares que atienden a enfermos durante años.
Y no hay acuerdo posible universal sobre lo familiar, no hay concordancia, no existe armonía entre dicho y hecho, no hay media naranja, de ahí la infinidad de dioses que se construyó la humanidad y la imposible relación simétrica de cada amante con lo amado.
Dr. Carlos Fernández
www.carlosfernandezdelganso.com
viernes, 23 de marzo de 2012
CRITERIOS DE SALUD Y ENFERMEDAD
CRITERIOS DE SALUD Y ENFERMEDAD
Cuando, por primera vez, acude un paciente a nuestra consulta no le pedimos su inquebrantable fe en el tratamiento, ni la incondicional adhesión al método terapéutico que generalmente desconoce. Por eso, lejos de todo dogmatismo, invito a los lectores a dejarse llevar entre las palabras para poder ser trabajados por los conceptos y así alcanzar algún criterio de salud y enfermedad.
La enfermedad y la salud, no son conceptos opuestos, en tanto se puede padecer una enfermedad (por ejemplo ser diabético) presentando un alto grado de salud; empero es frecuente no estar diagnosticado de dolencia alguna y sin embargo no presentar buena salud, sentirse enfermo. Lo opuesto a la enfermedad es la sanidad (prevención y tratamiento de todo aquello infecto-contagioso). La salud en todos los casos es una producción, no es algo innato o natural ni privativo de ciertas edades o clases sociales.
Freud escribe en 1916, “Teoría General de la Neurosis” y se dirige a un auditorio al que propone no anteponer sus prejuicios sobre los fenómenos neuróticos, ya que el psicoanálisis, como ciencia de ruptura, produce una novedosa concepción sobre la vida cotidiana y sobre el enfoque que hasta principio del siglo XX se realizaba sobre ciertos fenómenos clínicos. Llevaba por entonces Freud (médico, neurólogo e investigador de la salud en general y de lo psíquico en particular) llevaba más de 20 años atendiendo pacientes, cuando escribe este artículo, confrontando resultados y analizando el objeto de conocimiento (el inconsciente) sobre la materia de trabajo con la que investiga y de la cual surgió el descubrimiento que llamamos psicoanálisis.
Durante siglos la lepra se consideró una grave enfermedad infecto-contagiosa y de la locura igual se temía su contagio, motivo por el que a los enfermos de lepra y a los locos, los encerraban juntos en las mazmorras de los barcos y alejándolo de la costa, solucionaban el problema. Poco tiempo después se descubrió que la lepra es una de las enfermedades menos contagiosa y hoy se sabe que las enfermedades mentales en general y locura, en particular, es la exageración de un rasgo normal..
Los descubrimientos en medicina han permitido en el siglo XXI, vivir más años (a principios del siglo XX la esperanza de vida alcanzaba una media de edad en los 52 años y actualmente se cifra en los 85 años) y los descubrimientos en psicoanálisis nos permiten vivir mejor y gozar de lo heredado. Atribuirle todos los avances en salud exclusivamente a la medicina y el psicoanálisis es tan injusto como no otorgarle el valor que sobre la mente y el cuerpo tienen.
Todos soñamos algunos penan de más, todos podemos hablar algunos sienten culpa, todos podemos inventar algunos no soportan la angustian, todos deseamos algunos obcecados quieren controlar su sexualidad...
Hablar eso “tan sencillo”. Hablar es una posibilidad del sujeto en la que siempre se pone en juego una doble carencia, una “lesión” estructural, humana: somos mortales y el lenguaje nos antecede.
QUIEN SABE ESPERAR, NO NECESITA HACER CONCESIONES.
Los fanatismos ideológicos y el enamoramiento fulminante, las convicciones rápidas, las negociaciones impulsivas, caen fuera por completo de lo científico. Ese es uno de los motivos por los que no se pide nunca a los pacientes una adhesión convencida a las teorías psicoanalíticas; al contrario, una adhesión fanática nos hace sospechar, de modo que la actitud que es preferible ver adoptar en los pacientes es la de un benévolo escepticismo.
Freud indica a los especialistas: “es más aconsejable que se deje madurar lentamente en ustedes la concepción psicoanalítica al lado de la psicología y la psiquiatría, hasta el momento en que se presente la ocasión de que una u otra puedan ponerse en relación, valorándose mutuamente y asociándose para dar origen a una concepción definitiva”.
Los conceptos y trabajos psicoanalíticos obtenidos no tratan de nociones especulativas, sino por el contrario son el fruto de una viva experiencia y observación directa, luego de la elaboración reflexiva de los resultados.
Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
Cuando, por primera vez, acude un paciente a nuestra consulta no le pedimos su inquebrantable fe en el tratamiento, ni la incondicional adhesión al método terapéutico que generalmente desconoce. Por eso, lejos de todo dogmatismo, invito a los lectores a dejarse llevar entre las palabras para poder ser trabajados por los conceptos y así alcanzar algún criterio de salud y enfermedad.
La enfermedad y la salud, no son conceptos opuestos, en tanto se puede padecer una enfermedad (por ejemplo ser diabético) presentando un alto grado de salud; empero es frecuente no estar diagnosticado de dolencia alguna y sin embargo no presentar buena salud, sentirse enfermo. Lo opuesto a la enfermedad es la sanidad (prevención y tratamiento de todo aquello infecto-contagioso). La salud en todos los casos es una producción, no es algo innato o natural ni privativo de ciertas edades o clases sociales.
Freud escribe en 1916, “Teoría General de la Neurosis” y se dirige a un auditorio al que propone no anteponer sus prejuicios sobre los fenómenos neuróticos, ya que el psicoanálisis, como ciencia de ruptura, produce una novedosa concepción sobre la vida cotidiana y sobre el enfoque que hasta principio del siglo XX se realizaba sobre ciertos fenómenos clínicos. Llevaba por entonces Freud (médico, neurólogo e investigador de la salud en general y de lo psíquico en particular) llevaba más de 20 años atendiendo pacientes, cuando escribe este artículo, confrontando resultados y analizando el objeto de conocimiento (el inconsciente) sobre la materia de trabajo con la que investiga y de la cual surgió el descubrimiento que llamamos psicoanálisis.
Durante siglos la lepra se consideró una grave enfermedad infecto-contagiosa y de la locura igual se temía su contagio, motivo por el que a los enfermos de lepra y a los locos, los encerraban juntos en las mazmorras de los barcos y alejándolo de la costa, solucionaban el problema. Poco tiempo después se descubrió que la lepra es una de las enfermedades menos contagiosa y hoy se sabe que las enfermedades mentales en general y locura, en particular, es la exageración de un rasgo normal..
Los descubrimientos en medicina han permitido en el siglo XXI, vivir más años (a principios del siglo XX la esperanza de vida alcanzaba una media de edad en los 52 años y actualmente se cifra en los 85 años) y los descubrimientos en psicoanálisis nos permiten vivir mejor y gozar de lo heredado. Atribuirle todos los avances en salud exclusivamente a la medicina y el psicoanálisis es tan injusto como no otorgarle el valor que sobre la mente y el cuerpo tienen.
Todos soñamos algunos penan de más, todos podemos hablar algunos sienten culpa, todos podemos inventar algunos no soportan la angustian, todos deseamos algunos obcecados quieren controlar su sexualidad...
Hablar eso “tan sencillo”. Hablar es una posibilidad del sujeto en la que siempre se pone en juego una doble carencia, una “lesión” estructural, humana: somos mortales y el lenguaje nos antecede.
QUIEN SABE ESPERAR, NO NECESITA HACER CONCESIONES.
Los fanatismos ideológicos y el enamoramiento fulminante, las convicciones rápidas, las negociaciones impulsivas, caen fuera por completo de lo científico. Ese es uno de los motivos por los que no se pide nunca a los pacientes una adhesión convencida a las teorías psicoanalíticas; al contrario, una adhesión fanática nos hace sospechar, de modo que la actitud que es preferible ver adoptar en los pacientes es la de un benévolo escepticismo.
Freud indica a los especialistas: “es más aconsejable que se deje madurar lentamente en ustedes la concepción psicoanalítica al lado de la psicología y la psiquiatría, hasta el momento en que se presente la ocasión de que una u otra puedan ponerse en relación, valorándose mutuamente y asociándose para dar origen a una concepción definitiva”.
Los conceptos y trabajos psicoanalíticos obtenidos no tratan de nociones especulativas, sino por el contrario son el fruto de una viva experiencia y observación directa, luego de la elaboración reflexiva de los resultados.
Dr. Carlos Fernández del Ganso
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
viernes, 10 de febrero de 2012
LA CLEPTOMANIA o LA CULPA HURTANDO EL AMOR
La cleptomanía es un impulso irrefrenable a robar objetos de poco valor o escasa utilidad para el sujeto. Es más frecuente en mujeres que en hombres y muchas veces el robo se realiza delante de las cámaras de seguridad de la tienda; pues inconscientemente buscan ser castigados. Siendo un sentimiento de culpa inconsciente lo que les lleva a delinquir y al ser detenidos la sanción correspondiente. Es decir en estos pacientes la culpa es previa al robo y lo que buscan es la sanción que tranquiliza al cleptómano.
Hay que considerarlos pacientes ya que se auto-denuncian de manera reiterada y buscan la sanción que amortigua la culpa que les hace de manera compulsiva cometer el acto punitivo sancionable.
Según las estadísticas un 5% de los hurtos en tiendas corresponden con cleptómanos.
Otra de las características es el carácter de estos pacientes que consideran que la vida les debe “algo” desde hace tiempo (generalmente amor) y con el objeto hurtado intentan llevarse eso que les corresponde, y que nunca consiguen, ya que el deseo no tiene objeto que lo sacie y en el amor se trata de dar lo que no se tiene, más que recibir algo en concreto.
Los casos de famosos detenidos por robar y el de gente acomodada, teniendo dinero para comprar el objeto sustraído, corresponden con esa “demanda de amor” o “necesidad de castigo” que no se resuelve en el acto compulsivo que realizan.
Estos pacientes, rara vez consultan por la cleptomanía, lo más frecuente es que a lo largo de su psicoanálisis, narran los sucesos que antaño realizaban y que desde hace un tiempo (generalmente el tiempo que llevan en análisis), sin saber bien por qué cesó la necesidad de entrara en las tiendas y llevarse algún objeto sin pagar.
La culpa, la angustia y el amor suelen estar presentes en estos pacientes desempeñando un papel que el análisis permite elaborar sin necesidad de ser castigados.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
Hay que considerarlos pacientes ya que se auto-denuncian de manera reiterada y buscan la sanción que amortigua la culpa que les hace de manera compulsiva cometer el acto punitivo sancionable.
Según las estadísticas un 5% de los hurtos en tiendas corresponden con cleptómanos.
Otra de las características es el carácter de estos pacientes que consideran que la vida les debe “algo” desde hace tiempo (generalmente amor) y con el objeto hurtado intentan llevarse eso que les corresponde, y que nunca consiguen, ya que el deseo no tiene objeto que lo sacie y en el amor se trata de dar lo que no se tiene, más que recibir algo en concreto.
Los casos de famosos detenidos por robar y el de gente acomodada, teniendo dinero para comprar el objeto sustraído, corresponden con esa “demanda de amor” o “necesidad de castigo” que no se resuelve en el acto compulsivo que realizan.
Estos pacientes, rara vez consultan por la cleptomanía, lo más frecuente es que a lo largo de su psicoanálisis, narran los sucesos que antaño realizaban y que desde hace un tiempo (generalmente el tiempo que llevan en análisis), sin saber bien por qué cesó la necesidad de entrara en las tiendas y llevarse algún objeto sin pagar.
La culpa, la angustia y el amor suelen estar presentes en estos pacientes desempeñando un papel que el análisis permite elaborar sin necesidad de ser castigados.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
viernes, 27 de enero de 2012
REALMADRID - BARCELONA
BARCELONA - REAL MADRID
EL CLÁSICO: DUELO DE IDEOLOGÍAS GRUPALES
El clásico encuentro del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, en ésta ocasión disputando la Copa del Rey, muestra en la repetición de los partidos un duelo de ideologías grupales. La ideología no es lo que se dice, sino lo que se hace. Siendo desde la acción, desde el efecto, que se pueden leer los diferentes conceptos teóricos que rigen en cada Institución deportiva.
Tres centímetros son más que suficientes para que un balón tras golpear con violencia y sed en el travesaño, traspase en la portería su línea de gol o no. En poco menos de tres segundos un contraataque puede subir al marcador.
El concepto puede construir un tiempo grupal nuevo, donde la diferencia de cada ideología grupal genere en la semejanza de los clubes de fútbol, la singularidad de cada juego. De modo tal que cualquier aficionado se da cuenta a qué juega el Barcelona y el Madrid, juegan al fútbol (la mayor parte de las veces). La táctica, estrategia y puesta en escena de cada partido dependen del cuadro técnico y del estado de los jugadores; sin embargo la directiva, afición y prensa forman parte del juego, como espectadores, profesionales, especuladores o amantes luciérnagas de la libertad.
Emilio Butragueño, realizó una interesante lectura después del partido: “La diferencia estuvo en “los detalles”, el balón de Ozil fue al larguero, botó en la línea de meta y no entró, el de Alves entró por toda la escuadra”. Es decir, desde el efecto (balón que por centímetros se transforma o no en gol) podemos leer el acierto GRUPAL o el palo grupal. Todos los goles son grupales, la derrota también y, en el acierto grupal de cada jugada participa todo el equipo, los reservas y lesionados, también…y el utillero, el fisioterapeuta …
Diferentes conceptos grupales, señalan distintos efectos en la realidad concreta: títulos, contratos de publicidad, inscripción social, corriente de opinión, cantera, fútbol femenino, deportividad, lesiones y otras enfermedades, música o silbidos celestiales al dios del ¿por qué…? Un hombre grande cuando tropieza se levanta, reconoce el error, lo asume y sigue trabajando ahora con el nuevo aporte que se descubre en cada error. Un hombre grande debe saber que somos lo que criticamos. Un hombre grande acepta que siempre puede haber alguien mejor. Un hombre grande estudia al rival en épocas de paz y lo combate con los mejores instrumentos. Un hombre tiembla ante la llegada del poema.
En el clásico uno de los técnicos dijo escuchar a la afición pero no hacer ningún caso, otro pidió a la afición respeto con el rival, tildando lo antideportivo, como la peor derrota posible. Y no se trata de la inteligencia individual de un profesional u otro, en tanto los entrenadores son trabajadores del club, es decir se deben al proyecto deportivo del club, a la ética e historia de la institución, al patrimonio de la ciudad y a los innumerables socios y simpatizantes por todo el mundo. ¿Quiénes son los dueños del Barcelona y Real Madrid?
En el mundo del fútbol, también la ideología cuenta para la transmisión con su propia prensa. Así cuando una prensa deportiva dice “el mejor club del mundo” otra responde “el mejor club de la historia” Una trabaja los recuerdos, la otra es trabajada desde los sueños. En un club, el equipo habla diferentes lenguas (español, portugués...) en el otro club es el lenguaje el que estructura el grupo que hace equipo.
En la alta competición, “los detalles” son los que deciden el resultado final. Los detalles se producen, se entrenan, se trabajan, se estudian, se analizan y se interpretan en cada entrenamiento, en cada jornada, en cada decisión.
Y es desde el proyecto, desde lo pactado previamente que podemos producir un concepto u otro de grupo. Un grupo donde juegue quien juegue de portero es producto de la máquina grupal que hace equipo o un grupo timorato cuando traiciona los deseos grupales del ataque, jugando en defensa de manera antideportiva.
Son los detalles, los centímetros que señalan alrededor de cada equipo de fútbol, los diferentes destinos. Atacar sin fuerzas es entregarse. La poesía es un arma cargada de futuro. Ponga un poeta en su vida y juéguese a vivir jugando.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
EL CLÁSICO: DUELO DE IDEOLOGÍAS GRUPALES
El clásico encuentro del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, en ésta ocasión disputando la Copa del Rey, muestra en la repetición de los partidos un duelo de ideologías grupales. La ideología no es lo que se dice, sino lo que se hace. Siendo desde la acción, desde el efecto, que se pueden leer los diferentes conceptos teóricos que rigen en cada Institución deportiva.
Tres centímetros son más que suficientes para que un balón tras golpear con violencia y sed en el travesaño, traspase en la portería su línea de gol o no. En poco menos de tres segundos un contraataque puede subir al marcador.
El concepto puede construir un tiempo grupal nuevo, donde la diferencia de cada ideología grupal genere en la semejanza de los clubes de fútbol, la singularidad de cada juego. De modo tal que cualquier aficionado se da cuenta a qué juega el Barcelona y el Madrid, juegan al fútbol (la mayor parte de las veces). La táctica, estrategia y puesta en escena de cada partido dependen del cuadro técnico y del estado de los jugadores; sin embargo la directiva, afición y prensa forman parte del juego, como espectadores, profesionales, especuladores o amantes luciérnagas de la libertad.
Emilio Butragueño, realizó una interesante lectura después del partido: “La diferencia estuvo en “los detalles”, el balón de Ozil fue al larguero, botó en la línea de meta y no entró, el de Alves entró por toda la escuadra”. Es decir, desde el efecto (balón que por centímetros se transforma o no en gol) podemos leer el acierto GRUPAL o el palo grupal. Todos los goles son grupales, la derrota también y, en el acierto grupal de cada jugada participa todo el equipo, los reservas y lesionados, también…y el utillero, el fisioterapeuta …
Diferentes conceptos grupales, señalan distintos efectos en la realidad concreta: títulos, contratos de publicidad, inscripción social, corriente de opinión, cantera, fútbol femenino, deportividad, lesiones y otras enfermedades, música o silbidos celestiales al dios del ¿por qué…? Un hombre grande cuando tropieza se levanta, reconoce el error, lo asume y sigue trabajando ahora con el nuevo aporte que se descubre en cada error. Un hombre grande debe saber que somos lo que criticamos. Un hombre grande acepta que siempre puede haber alguien mejor. Un hombre grande estudia al rival en épocas de paz y lo combate con los mejores instrumentos. Un hombre tiembla ante la llegada del poema.
En el clásico uno de los técnicos dijo escuchar a la afición pero no hacer ningún caso, otro pidió a la afición respeto con el rival, tildando lo antideportivo, como la peor derrota posible. Y no se trata de la inteligencia individual de un profesional u otro, en tanto los entrenadores son trabajadores del club, es decir se deben al proyecto deportivo del club, a la ética e historia de la institución, al patrimonio de la ciudad y a los innumerables socios y simpatizantes por todo el mundo. ¿Quiénes son los dueños del Barcelona y Real Madrid?
En el mundo del fútbol, también la ideología cuenta para la transmisión con su propia prensa. Así cuando una prensa deportiva dice “el mejor club del mundo” otra responde “el mejor club de la historia” Una trabaja los recuerdos, la otra es trabajada desde los sueños. En un club, el equipo habla diferentes lenguas (español, portugués...) en el otro club es el lenguaje el que estructura el grupo que hace equipo.
En la alta competición, “los detalles” son los que deciden el resultado final. Los detalles se producen, se entrenan, se trabajan, se estudian, se analizan y se interpretan en cada entrenamiento, en cada jornada, en cada decisión.
Y es desde el proyecto, desde lo pactado previamente que podemos producir un concepto u otro de grupo. Un grupo donde juegue quien juegue de portero es producto de la máquina grupal que hace equipo o un grupo timorato cuando traiciona los deseos grupales del ataque, jugando en defensa de manera antideportiva.
Son los detalles, los centímetros que señalan alrededor de cada equipo de fútbol, los diferentes destinos. Atacar sin fuerzas es entregarse. La poesía es un arma cargada de futuro. Ponga un poeta en su vida y juéguese a vivir jugando.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista
www.carlosfernandezdelganso.com
miércoles, 18 de enero de 2012
POESÍA PURA
OS INVITO AL RECITAL
POESÍA PURA
de Miguel Oscar Menassa
jueves 19 de enero de 2012
20.30 hs.
SEDE DEL GRUPO CERO
C/ Duque de Osuna 4
Madrid
POESÍA PURA
de Miguel Oscar Menassa
jueves 19 de enero de 2012
20.30 hs.
SEDE DEL GRUPO CERO
C/ Duque de Osuna 4
Madrid
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