miércoles, 11 de marzo de 2009

CARTA ABIERTA A LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO: Psicoanalístas, Profesores, Coordinadores y Alumnos (I)


"La visionaria" de Miguel Oscar Menassa


Madrid, 18 de octubre de 1989
CARTA ABIERTA A LA ESCUELA DE PSICOANÁLISISGRUPO CERO: Psicoanalistas, Profesores, Coordinadores yAlumnos.


He tenido el honor de haber sido nuevamente elegido para abrir una nueva temporada de pensamiento en la Escuela y, esta vez, he pensado concretamente en los diferentes motivos por los cuales volvería a ser nuevamente seleccionado para inaugurar la nueva temporada, que tiene el sabor de fin de década y de apertura a los grandes festejos de la década del 90 que, como en todos los siglos que nos anteceden, en tanto a los festejos, me imagino que por haber llegado, los hombres van proyectando y legislando los modos de vida del siglo siguiente.
¿No fue acaso en la última década del siglo pasado donde se dio comienzo a una nueva lectura de la realidad del sujeto que hizo que en este siglo, que agoniza, el hombre conociera el fondo del horror?
Debo reconocer que hoy no quiero extenderme en lo que todos conocemos, al menos por el hecho de padecer, sino que preferiría abocarme con todas las intenciones sobre lo enunciado.
Según Freud, el Deseo Inconsciente es vértice de todo diagrama posible para lo psíquico.
Toda instancia es dibujada por el deseo. Deseo que programa grandes triunfos y fracasos horribles en plena sombra.
Su habilidad es desplazarse, condensarse, hacerse humo, partirse en mil pequeños pedazos, aparecer y desaparecer permanentemente, transmutarse permanentemente para no ser hallado y en muchas ocasiones para ser del orden de lo no realizado.
¿Cómo atrapar un sentido? alguien se preguntará y ¿cómo decirle a la víctima, me pregunto yo, que la vida no tiene sentido sino aquél, sencillo, de buscar lo imposible?
Lo que no se puede tener aunque se encuentre.
Porque lo posible de ser hallado resume el gran descubrimiento freudiano pero no la vida del sujeto, ni siquiera su realidad, y se denomina Interpretación Psicoanalítica.
Método, modo de apropiarse, para sus transformaciones, de la realidad del inconsciente que en definitiva es una construcción donde se articulan secuencias de interpretaciones y, aún, el famoso fantasma francés (fuera del orden del significante) no entra dentro de la historia del sujeto, su propio cuerpo, sino bajo la forma de interpretación psicoanalítica.
Y si la interpretación habrá de ser palabra o acto, es una encrucijada de los antiguos. Después de Marx, el concreto de pensamiento es palabra y es acto al mismo tiempo, se trate de una bella interpretación o de un lúcido acto.
Los hechos no existen, la razón es obtusa, los sentimientos son siempre infantiles, el dinero es equivalente simbólico de la caca, por lo tanto del pene y de los niños, el amor casi no existe, la mujer apenas y el hombre ha fracasado, por lo menos sus revoluciones, este siglo.
El deseo inconsciente es inmortal, dice Freud, para decir algo pero eso, claramente, no quiere decir como piensan algunos psicoanalistas que una vez proclamado el deseo se vuelve inmortal el psicoanalista, sino que Freud, de manera sencilla y magistral, nos dice en esa frase que no hay vida posible sin deseo inconsciente.
A saber: la falta del Deseo inconsciente hace imposible toda teoría sobre el sujeto.
La misma muerte tiene que ver conmigo, dice Freud, padezco como sujeto una pulsión que la representa y es desde aquí de donde se desprenden con claridad las posibilidades que el método psicoanalítico tiene como futuro en el orden del cuerpo, léase, medicina, y en el orden social, léase, política.


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Miguel Oscar Menassa

Director de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero

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