
Se publicarán textos de psicoanálisis, medicina, poesía, cultura .... Podremos leer los autores fundamentales, en algunos casos fundadores, de estas disciplinas: Freud, Marx, Lacan, Einstein, Hegel, Menassa, los poetas .... www.carlosfernandezdelganso.com
viernes, 16 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
UNAS HORAS DESPUÉS DEL FALLO DEL C.O.I
ESTÉ POEMA NOS AYUDÓ A SUPERAR EL FALLO DEL C.O.I
¡AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...¡
Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!
Sonetos medicinales.
Almafuerte
¡AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...¡
Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!
Sonetos medicinales.
Almafuerte
UNOS MINUTOS ANTES DEL FALLO DEL C.O.I
Ella sabe que ciudad alberga, lo castellano, como capital futuro.
Ella ya decidió que se escribiera el poema olímpico.
Ella sabe que sólo desde la segunda vez, hay puesta en escena.
Aprovechamos para felicitar el cumpleaños olímpico de Fabián Menassa y publicamos un poema escrito hace unas semanas por Fabián.
TENGO UNA CORAZONADA
Ni Tokio, ni Chicago, ni Río De Janeiro
Camino por tus calles de empedrado, diamante legado de brutal imperio,]
Regreso, fugitivo cansado, respiro tus pulmones de hollín en los tejados]
Negros pegasos bajo mis pies para vuelos imposibles, vértigo voraz; ]
Tu cielo Madrid, me mira olímpico con su peso de historia delirante,]
Con su queja de naufragio irrepetible en la garganta ardiente del mediodía]
Y sin embargo, esta vez, el sol padre refleja un brillo especial en tu mirada,]
Un verde, profundo brillo de laurel coronario sobre tu corazón de estación,]
Sobre tu intestino vientre de incansable senda de ecléctico elefante taciturno,]
Sobre tu pecho de suroeste a noreste atravesado por este grito de libertad sobre las nubes]Donde una hoguera ciega, como de otros tiempos, habla con la noche sus encuentros]
Y a su paso lucen bajo su llama destilada en atávicos mitos ciudades del mundo todo;]
Un verde, profundo brillo de laurel atraviesa a este niño andando en bicicleta confiado]
Mientras sus bolsillos desgastados dejan caer las monedaspor la sembrada senda de los días por venir,]
Ha abierto la caja mágica dónde solo queda ya la esperanza negada porlos dioses a los hombres.]Fue Hefeso, obnubilado por tu compacta y rica geografíaquien moldeo tu figura de granítica presencia,]
es por eso que tu silueta de antorcha inextinguiblese eleva victoriosa sobre la planicie atardecer de tus collares,]
junto al cauce del río y Atenea besa tu frente encandilada.Un verde, profundo brillo de laurel se fisiona violentamentecon tu aire continental mediterráneo],
y tus caedizas hojas se engalanan en braquiblastos de orgánica existencia]
Nacen de tus arterias, sauces milenarios tus edificios alberganel peregrinaje ancestral ]
de las grandes civilizaciones por tu seno ataviado con guirnaldasde purísimo oro y artemisa,]
Miro tu cielo, Madrid, latir entre las manos de Chronos,la inevitabilidad de tus tambores]
Tu cielo, Madrid, me mira olímpico, enhiesto,con su peso feroz de alucinada historia,]
¡Tu cielo,
Madrid,
me mira olímpico!
Fabián Menassa
Ella ya decidió que se escribiera el poema olímpico.
Ella sabe que sólo desde la segunda vez, hay puesta en escena.
Aprovechamos para felicitar el cumpleaños olímpico de Fabián Menassa y publicamos un poema escrito hace unas semanas por Fabián.
TENGO UNA CORAZONADA
Ni Tokio, ni Chicago, ni Río De Janeiro
Camino por tus calles de empedrado, diamante legado de brutal imperio,]
Regreso, fugitivo cansado, respiro tus pulmones de hollín en los tejados]
Negros pegasos bajo mis pies para vuelos imposibles, vértigo voraz; ]
Tu cielo Madrid, me mira olímpico con su peso de historia delirante,]
Con su queja de naufragio irrepetible en la garganta ardiente del mediodía]
Y sin embargo, esta vez, el sol padre refleja un brillo especial en tu mirada,]
Un verde, profundo brillo de laurel coronario sobre tu corazón de estación,]
Sobre tu intestino vientre de incansable senda de ecléctico elefante taciturno,]
Sobre tu pecho de suroeste a noreste atravesado por este grito de libertad sobre las nubes]Donde una hoguera ciega, como de otros tiempos, habla con la noche sus encuentros]
Y a su paso lucen bajo su llama destilada en atávicos mitos ciudades del mundo todo;]
Un verde, profundo brillo de laurel atraviesa a este niño andando en bicicleta confiado]
Mientras sus bolsillos desgastados dejan caer las monedaspor la sembrada senda de los días por venir,]
Ha abierto la caja mágica dónde solo queda ya la esperanza negada porlos dioses a los hombres.]Fue Hefeso, obnubilado por tu compacta y rica geografíaquien moldeo tu figura de granítica presencia,]
es por eso que tu silueta de antorcha inextinguiblese eleva victoriosa sobre la planicie atardecer de tus collares,]
junto al cauce del río y Atenea besa tu frente encandilada.Un verde, profundo brillo de laurel se fisiona violentamentecon tu aire continental mediterráneo],
y tus caedizas hojas se engalanan en braquiblastos de orgánica existencia]
Nacen de tus arterias, sauces milenarios tus edificios alberganel peregrinaje ancestral ]
de las grandes civilizaciones por tu seno ataviado con guirnaldasde purísimo oro y artemisa,]
Miro tu cielo, Madrid, latir entre las manos de Chronos,la inevitabilidad de tus tambores]
Tu cielo, Madrid, me mira olímpico, enhiesto,con su peso feroz de alucinada historia,]
¡Tu cielo,
Madrid,
me mira olímpico!
Fabián Menassa
jueves, 24 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
EL SÍNDROME POSTVACACIONAL
Noche estrellada. V. Van GoghComenzó el mes de septiembre, supuestamente la mayoría hemos disfrutado de un descanso, algún viaje o nuevas experiencias. Ahora corresponde volver al trabajo. Y
nos encontramos noticias de prensa, similares a las de siempre, retos y exigencias laborales frente a las que nos sentimos sin energía. Todo esto contando con que acabamos de “disfrutar” en el mejor de los casos de unas merecidas vacaciones. Sin embargo podemos sentirnos peor que antes del descanso estival, o pensar que de poco nos sirvió, sin energía ni deseo para el manejo habitual del día a día.
Se escucha hablar en televisión, prensa y radio, del llamado “Síndrome Postvacacional” caracterizado por: apatía, cansancio y desgana general, preocupaciones excesivas por el trabajo y el dinero, abandono de estudios o proyectos ya establecidos antes del verano, carácter irritable.
Pero ¿de qué se trata? ¿qué se puede hacer? ¿es mejor no tomar vacaciones? ¿éste síndrome es algo nuevo? ¿nos pasa a todos? ¿es un cuento chino…?
Para pensar esta situación acerquemos algunos conceptos y reflexiones que puedan ayudarnos: A) Las vacaciones se deben trabajar previamente, es decir, las interrupciones son necesarias para poder continuar, al igual que los silencios forman parte del dialogo o las hojas en blanco de un libro representan respeto para el lector. Entonces de vacaciones se puede ir a “cargar” las pilas, significa esto hacer algo nuevo, diferente, plantearse pequeñas cosas y no grandes empresas o se puede pretender durante las vacaciones no hacer nada, “descargar” tensiones. En este último caso a la vuelta nos encontramos con unas expectativas falsas, donde nada cambió y todo sigue siendo lo mismo. B) Las vacaciones forman parte del trabajo, luego es un período donde se continúa generando vida, salud y dinero, porque el dinero circula, la salud es una producción (no hay salud natural) y la vida no tiene sentido (los admite todos)
Aquí radica uno de los pivotes para pensar esta situación: lo finito, los límites, la puntuación de cada humano. De modo que las vacaciones son “efecto” de un trabajo realizado y no la “causa” del futuro laboral. C) Quien se limita existe. La perfección no existe y solos nada podemos, quiere decir que hasta para disfrutar, para gozar, para aprender necesitamos de otros semejantes, de manera imaginaria, real y simbólica. Recordemos que un libro siempre tiene destinatario y el onanismo dedicatoria.
nos encontramos noticias de prensa, similares a las de siempre, retos y exigencias laborales frente a las que nos sentimos sin energía. Todo esto contando con que acabamos de “disfrutar” en el mejor de los casos de unas merecidas vacaciones. Sin embargo podemos sentirnos peor que antes del descanso estival, o pensar que de poco nos sirvió, sin energía ni deseo para el manejo habitual del día a día.
Se escucha hablar en televisión, prensa y radio, del llamado “Síndrome Postvacacional” caracterizado por: apatía, cansancio y desgana general, preocupaciones excesivas por el trabajo y el dinero, abandono de estudios o proyectos ya establecidos antes del verano, carácter irritable.
Pero ¿de qué se trata? ¿qué se puede hacer? ¿es mejor no tomar vacaciones? ¿éste síndrome es algo nuevo? ¿nos pasa a todos? ¿es un cuento chino…?
Para pensar esta situación acerquemos algunos conceptos y reflexiones que puedan ayudarnos: A) Las vacaciones se deben trabajar previamente, es decir, las interrupciones son necesarias para poder continuar, al igual que los silencios forman parte del dialogo o las hojas en blanco de un libro representan respeto para el lector. Entonces de vacaciones se puede ir a “cargar” las pilas, significa esto hacer algo nuevo, diferente, plantearse pequeñas cosas y no grandes empresas o se puede pretender durante las vacaciones no hacer nada, “descargar” tensiones. En este último caso a la vuelta nos encontramos con unas expectativas falsas, donde nada cambió y todo sigue siendo lo mismo. B) Las vacaciones forman parte del trabajo, luego es un período donde se continúa generando vida, salud y dinero, porque el dinero circula, la salud es una producción (no hay salud natural) y la vida no tiene sentido (los admite todos)
Aquí radica uno de los pivotes para pensar esta situación: lo finito, los límites, la puntuación de cada humano. De modo que las vacaciones son “efecto” de un trabajo realizado y no la “causa” del futuro laboral. C) Quien se limita existe. La perfección no existe y solos nada podemos, quiere decir que hasta para disfrutar, para gozar, para aprender necesitamos de otros semejantes, de manera imaginaria, real y simbólica. Recordemos que un libro siempre tiene destinatario y el onanismo dedicatoria.
EL FUTURO LO CONSTRUYE CADA UNO O SE LO IMPONEN.
La felicidad sólo se haya en el camino del trabajo. No hay en la vida un lugar donde llegar, porque el deseo no tiene un objeto único y concreto, es decir no se contenta con algo especifico, sino que el deseo (motor de la vida humana) lo único que pide es desear, trabajar constantemente, sin fatiga. Cuando lo imaginario (imagen) lo ilusorio, la fantasía, la ideología le “propone” al sujeto la idea de haber alcanzado algo o de haber llegado a algún sitio, (como es una situación ilusoria, no real) la decepción acontece. Pero decepcionarse es siempre responsabilidad de cada uno.
Todas las disciplinas referidas al hombre en general, ya sean filosóficas, sociológicas o psicológicas, han querido absorber de una u otra manea la angustia, proponiendo pautas de explicación y diferentes terapéuticas para calmarla o resolverla.
El ocio está pautado por las costumbres, el folclore e ideología del estado (agosto, domingos, fiestas patronales…) lo que no significa que el sujeto no deba apropiarse de lo ya heredado, de tal manera que debe hacer suyas las vacaciones, producirlas y para ello: la lectura, escritura, pintura, cine, música, deporte y tertulias son facetas que canalizan el tiempo de las vacaciones, haciéndolas productivas.
Dr. Carlos Fernández
lunes, 31 de agosto de 2009
LA MORAL SEXUAL "CULTURAL" Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. Sigmund Freud - 1908 - (XIII)
LA MORAL SEXUAL "CULTURAL" Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. Sigmund Freud - 1908 -
Al tratar de la abstinencia no se suele distinguir suficientemente dos formas de la misma; la abstención de toda actividad sexual en general y la abstención del comercio sexual con el sexo contrario. Muchas personas que se vanaglorian de la abstinencia no la mantienen, quizá, sino con el auxilio de la masturbación o de prácticas análogas relacionadas con las actividades sexuales autoeróticas de la primera infancia. Pero precisamente a causa de esta relación, tales medios sustitutivos de satisfacción sexual no son nada inofensivos, pues crean una disposición a aquellas numerosas formas de neurosis y psicosis que tienen por condición la regresión de la vida sexual a sus formas infantiles. Tampoco la masturbación corresponde a las exigencias ideales de la moral sexual cultural y provoca en el ánimo de los jóvenes aquellos mismos conflictos con el ideal educativo a los que intentaban sustraerse por medio de la abstinencia. Además, pervierte el carácter en más de un sentido, haciéndole adquirir hábitos perjudiciales, pues, en primer lugar, y conforme a la condición prototípica de la sexualidad, le acostumbra a alcanzar fines importantes sin esfuerzo alguno, por caminos fáciles y no mediante un intenso desarrollo de energía, y en segundo, eleva el objeto sexual, en las fantasías concomitantes a la satisfacción, a perfecciones difíciles de hallar luego en la realidad. De este modo ha podido proclamar un ingenioso escritor (Karl Kraus), invistiendo los términos, que «el coito no es sino un subrogado insuficiente del onanismo».
La severidad de las normas culturales y la dificultad de observar la abstinencia han coadyuvado a concretar esta última en la abstención del coito con personas de sexo distinto y a favorecer otras prácticas sexuales, equivalentes, por decirlo así, a una semiobediencia. Dado que el comercio sexual normal es implacablemente perseguido por la moral -y también por la higiene, a causa de la posibilidad de contagio-, ha aumentado considerablemente en importancia social aquellas prácticas sexuales, entre individuos de sexo diferente, a las que se da el nombre de perversas y en las cuales es usurpada por otras partes del cuerpo la función de los genitales. Pero estas prácticas no pueden ser consideradas tan innocuas como otras análogas transgresiones cometidas en el comercio sexual; son condenables desde el punto de vista ético, puesto que convierten las relaciones eróticas entre dos seres, de algo muy fundamental, en un cómodo juego sin peligro ni participación anímica. Otra de las consecuencias de la restricción de la vida sexual normal ha sido el incremento de la satisfacción homosexual. A todos aquellos que ya son homosexuales por su organización o han pasado a serlo en la niñez viene a agregarse un gran número de individuos de edad adulta, cuya libido, viendo obstruido su curso principal, deriva por el canal secundario homosexual.
La severidad de las normas culturales y la dificultad de observar la abstinencia han coadyuvado a concretar esta última en la abstención del coito con personas de sexo distinto y a favorecer otras prácticas sexuales, equivalentes, por decirlo así, a una semiobediencia. Dado que el comercio sexual normal es implacablemente perseguido por la moral -y también por la higiene, a causa de la posibilidad de contagio-, ha aumentado considerablemente en importancia social aquellas prácticas sexuales, entre individuos de sexo diferente, a las que se da el nombre de perversas y en las cuales es usurpada por otras partes del cuerpo la función de los genitales. Pero estas prácticas no pueden ser consideradas tan innocuas como otras análogas transgresiones cometidas en el comercio sexual; son condenables desde el punto de vista ético, puesto que convierten las relaciones eróticas entre dos seres, de algo muy fundamental, en un cómodo juego sin peligro ni participación anímica. Otra de las consecuencias de la restricción de la vida sexual normal ha sido el incremento de la satisfacción homosexual. A todos aquellos que ya son homosexuales por su organización o han pasado a serlo en la niñez viene a agregarse un gran número de individuos de edad adulta, cuya libido, viendo obstruido su curso principal, deriva por el canal secundario homosexual.
(Continúa)
domingo, 30 de agosto de 2009
LA MORAL SEXUAL "CULTURAL" Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. Sigmund Freud - 1908 - (XII)
LA MORAL SEXUAL "CULTURAL" Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. Sigmund Freud - 1908 -
En los resultados de la lucha por la abstinencia se revela también la conducta voluntariosa y rebelde del instinto sexual. La educación cultural no tendería quizá sino a su coerción temporal hasta el matrimonio, con la intención de dejarlo luego libre para servirse de él. Pero contra el instinto tienen más éxito las medidas extremas que las contemporizaciones. La coerción va con frecuencia demasiado lejos, dando lugar a que al llegar al momento de conceder libertad al instinto sexual, presente éste ya daños duraderos, resultado al que no se tendía ciertamente. De aquí que la completa abstinencia durante la juventud no sea para la mejor preparación al matrimonio. Así lo sospechan las mujeres, y prefieren entre sus pretendientes aquellos que han demostrado ya con otras mujeres su masculinidad. Los perjuicios de la severa abstinencia exigida a las mujeres antes del matrimonio son especialmente evidentes. La educación no debe considerar nada fácil la labor de coartar la sensualidad de la joven hasta su matrimonio, pues recurre para ello a los medios más poderosos. No sólo prohibe el comercio sexual y ofrece elevadas primas a la conservación de la inocencia, sino que trata de evitar a las adolescentes toda tentación, manteniéndolas en la ignorancia del papel que les está reservado y no tolerándoles impulso amoroso alguno que no pueda conducir al matrimonio. El resultado es que las muchachas, cuando de pronto se ven autorizadas a enamorarse por las autoridades familiares, no llegan a poder realizar la función psíquica correspondiente y van al matrimonio sin la seguridad de sus propios sentimientos. A consecuencia de la demora artificial de la función erótica sólo desilusiones procuran al hombre que ha ahorrado para ellas todos sus deseos. Sus sentimientos anímicos permanecen aún ligados a sus padres, cuya autoridad creó en ellas la coerción sexual, y su conducta corporal adolece de frigidez, con lo cual queda el hombre privado de todo placer sexual intenso. Ignoro si el tipo de mujer anestésica existe fuera de nuestras civilizaciones, aunque lo creo muy probable; pero lo cierto es que nuestra educación cultural se esfuerza precisamente en cultivarlo, y estas mujeres que conciben sin placer no se muestran muy dispuestas a parir frecuentemente con dolor.
Resulta así que la preparación al matrimonio no consigue sino hacer fracasar los fines del mismo. Más tarde, cuando la mujer vence ya la demora artificialmente impuesta a su desarrollo sexual, llega a la cima de su existencia femenina y siente despertar en ella la plena capacidad de amar, se encuentra con que las relaciones conyugales se han enfriado hace ya tiempo, y, como premio a su docilidad anterior, le queda la elección entre el deseo insatisfecho, la infidelidad o la neurosis. La conducta sexual de una persona constituye el «prototipo» de todas sus demás reacciones. A aquellos hombres que conquistan enérgicamente su objeto sexual les suponemos análoga energía en la persecución de otros fines. En cambio, aquellos que por atender a toda clase de consideraciones renuncian a la satisfacción de sus poderosos instintos sexuales serán, en los demás casos, más conciliadores y resignados que activos. En las mujeres puede comprobarse fácilmente un caso especial de este principio de la condición prototípica de la vida sexual con respecto al ejercicio de las demás funciones. La educación les prohíbe toda elaboración intelectual de los problemas sexuales, los cuales les inspiran siempre máxima curiosidad, y las atemoriza con la afirmación de qué tal curiosidad es poco femenina y denota una disposición viciosa. Esta intimidación coarta su actividad intelectual y rebasa en su ánimo el valor de todo conocimiento, pues la prohibición de pensar se extiende más allá de la esfera sexual, en parte a consecuencia de relaciones inevitables y en parte automáticamente, proceso análogo al que provocan los dogmas en el pensamiento del hombre religioso o las ideas dinásticas en el de los monárquicos incondicionales. No creo que la antítesis biológica entre trabajo intelectual y actividad sexual explique la «debilidad mental fisiológica» de la mujer, como pretende Moebius en su discutida obra. En cambio opino que la indudable inferioridad intelectual de tantas mujeres ha de atribuirse a la coerción mental necesaria para la coerción sexual.
Resulta así que la preparación al matrimonio no consigue sino hacer fracasar los fines del mismo. Más tarde, cuando la mujer vence ya la demora artificialmente impuesta a su desarrollo sexual, llega a la cima de su existencia femenina y siente despertar en ella la plena capacidad de amar, se encuentra con que las relaciones conyugales se han enfriado hace ya tiempo, y, como premio a su docilidad anterior, le queda la elección entre el deseo insatisfecho, la infidelidad o la neurosis. La conducta sexual de una persona constituye el «prototipo» de todas sus demás reacciones. A aquellos hombres que conquistan enérgicamente su objeto sexual les suponemos análoga energía en la persecución de otros fines. En cambio, aquellos que por atender a toda clase de consideraciones renuncian a la satisfacción de sus poderosos instintos sexuales serán, en los demás casos, más conciliadores y resignados que activos. En las mujeres puede comprobarse fácilmente un caso especial de este principio de la condición prototípica de la vida sexual con respecto al ejercicio de las demás funciones. La educación les prohíbe toda elaboración intelectual de los problemas sexuales, los cuales les inspiran siempre máxima curiosidad, y las atemoriza con la afirmación de qué tal curiosidad es poco femenina y denota una disposición viciosa. Esta intimidación coarta su actividad intelectual y rebasa en su ánimo el valor de todo conocimiento, pues la prohibición de pensar se extiende más allá de la esfera sexual, en parte a consecuencia de relaciones inevitables y en parte automáticamente, proceso análogo al que provocan los dogmas en el pensamiento del hombre religioso o las ideas dinásticas en el de los monárquicos incondicionales. No creo que la antítesis biológica entre trabajo intelectual y actividad sexual explique la «debilidad mental fisiológica» de la mujer, como pretende Moebius en su discutida obra. En cambio opino que la indudable inferioridad intelectual de tantas mujeres ha de atribuirse a la coerción mental necesaria para la coerción sexual.
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